Cómo revisar tu año y prepararte para el que viene de forma práctica

Escrito por María Griffin

Amante del arte en todas sus formas, historiadora del arte especializada en mercado y emprendedora digital. Cofundadora de Marketing Ilustrado

30 Dic, 2021

El final del mes de diciembre ya está aquí, y para muchas personas es un momento para marcarse objetivos y propósitos nuevos, pero, ¿qué pasa con los del año que vamos a dejar atrás?

En este artículo vamos a ver cómo sacar partido a lo vivido en los últimos doce meses, y cómo marcarnos objetivos que realmente nos motiven con un método muy práctico.

Un final de año realista

Cuando nos vamos dando cuenta de que se nos acaban las semanas, los días, las horas, del año presente nos entra una urgencia enorme por acabar lo que ha quedado sin hacer. Intentamos terminar a toda velocidad ese curso que teníamos a medias, o quedar con ese grupo de amigas a las que prometiste que llamarías sin falta.

Esto lo hacemos porque, como a todo el mundo, no nos gusta tener cosas pendientes, y mucho menos al empezar un nuevo año. En teoría suena muy bonito eso de empezar de cero, pero en la práctica no funciona, y cuanto antes aceptemos que hay cosas que van a quedar por hacer, mejor.

Pero no mejor solo por salud mental, que también, sino porque así podremos enfrentarnos al año que se acerca y nuestras ambiciones para él de una forma mucho más práctica y eficiente.

Que no hayas cumplido con algo que querías hacer en este año que acaba, no quiere decir que no vayas a hacerlo el año que viene.

Cómo hacer una revisión útil de tu año y cómo no hacerla

Algunas veces nos atribuimos habilidades que, como seres humanos, no tenemos. Por ejemplo: la habilidad de la memoria perfecta.

Esto quiere decir que si nos proponemos hacer una revisión del año, cuando nos sentemos a pensar qué hemos hecho y qué no mes a mes, si no tenemos algún material de apoyo lo más probable es que nos dejemos muchas cosas por el camino, y que no recordemos realmente cómo ocurrió esto o aquello.

No le pidas esa tarea imposible a tu cabeza, y haz tu investigación. Si utilizas una agenda, un bullet journal, un calendario, un cuaderno o las notas del teléfono móvil, las fotos que has hecho, o incluso las redes sociales si las usas de forma consistente, podrás seguir el rastro de las miguitas de pan.

Busca en qué proyecto te has enfrascado, los cursos que has hecho, la clientela que has ganado, tus hitos vitales, los descubrimientos que has hecho, las personas que has conocido profesional y personalmente, los hábitos que has adquirido y los que has abandonado, etc.

¿Qué pasos ha ido dando tu yo de este año que termina?

También puedes recurrir a preguntar a la gente que te rodea qué recuerda de ti este año, aunque debes tener en cuenta que, como la tuya, su memoria tampoco será perfecta.

Cómo revisar tu año y prepararte para el que viene de forma práctica 1 El final año ya está aquí, y para muchas personas es el momento de marcarse propósitos nuevos, pero, ¿qué pasa con los del año que vamos a dejar atrás?

Cada experiencia a su casilla

Hacer una lista de todo lo vivido durante el año es el primer paso, pero para que nos resulte útil esta revisión tendremos que analizarla, y a nosotros nos gusta hacerlo dividiéndola en cuatro áreas:

  • Las cosas que han ido bien y nos han aportado algo. Por ejemplo, en marzo empecé a usar una agenda y me ha ayudado a ser más organizada y eficiente en el trabajo.
  • Las cosas que no nos han aportado lo suficiente o nada. Como esa etapa en la que intentaba publicar en redes sociales a diario pero que no me daba suficientes resultados como para compensar.
  • Las cosas que quieres que ocupen más espacio en tu vida. Por ejemplo, he entrado en una comunidad de personas que comparten mi profesión (la ilustración), y su experiencia me resulta muy útil, por lo que quiero mantener y fomentar el contacto con ellas.
  • Las cosas que quieres que ocupen menos espacio en tu vida. Como el tiempo que dedico a diario a estar en Instagram por ocio y sin que me aporte nada.

Es importante que cuando hagamos este ejercicio no lo convirtamos en una forma de autocastigarnos por lo que hemos hecho o dejado de hacer. La utilidad está en mantener la objetividad para aprender por qué camino nos interesa ir y por cuál no.

Sea como sea, no podemos dejar de valorar lo que hemos andado, porque es más que probable que la persona que se despertó el último 1 de enero no se encuentre en el mismo lugar que la que eres hoy. Hazte la pregunta: ¿Cómo empecé el año y dónde estoy ahora?

De cara a los objetivos para el nuevo año

Quizá lo más importante de marcarse nuevos objetivos sea que hacerlo nos ayuda a ver de una forma muy clara que estamos yendo hacia algún sitio, y difícilmente encontraremos una motivación más grande que esa.

Pero, como decía más arriba, empezar de cero cada vez que establecemos a dónde queremos llegar no es práctico, porque nos estaremos dejando por el camino todo el trabajo y el aprendizaje del año que acaba.

Toda esa información que hemos recopilado previamente nos ayudará a establecer nuevos (o renovados) objetivos de una forma más realista y eficaz. Para ello os traemos nuestro método favorito: el método SMART.

Cómo revisar tu año y prepararte para el que viene de forma práctica 2 El final año ya está aquí, y para muchas personas es el momento de marcarse propósitos nuevos, pero, ¿qué pasa con los del año que vamos a dejar atrás?

Método SMART o cómo marcarte objetivos que cumplirás

Su nombre es un acrónimo donde cada letra da una clave necesaria para que realmente puedas cumplir esos objetivos definiéndolos de una forma muy práctica.

S – Específico (‘specific’ en inglés), tu objetivo debe ser claro, y cuanto más concreto mejor. Incluso te recomiendo que crees mini objetivos dentro de uno más grande para saber qué paso tienes que ir dando en cada momento.
M – Medible, pues si no tiene datos que puedas controlar será muy difícil ser consciente de tu progreso.
A – Alcanzable, realista dentro de tus circunstancias concretas teniendo en cuenta todo lo que puede influir en el proceso, como el tiempo, la inversión, etc.
R – Retador, algo que te motive a avanzar y salir de tu zona de confort sin llegar a ser imposible de conseguir.
T – Temporal, con fechas límite específicas, de forma que organices tus tareas diarias sin perder de vista los objetivos a largo plazo.

Vamos a poner un ejemplo:

«Mi objetivo para los próximos tres meses es tener montado lo necesario para empezar a vender en mi propia web y tienda online, con un mínimo de 10 productos a la venta.»

Como ves es algo que muy claramente voy a poder saber si he conseguido o no, y al ser un objetivo grande convendría añadir esos mini objetivos que te comentaba antes. Es muy importante dividirlo para no agobiarnos y darnos por vencidos/as simplemente por no habernos organizado bien. Siguiendo el ejemplo de antes podríamos establecer estos pasos:

1. Definir los productos que quieres ofrecer en tu tienda online
2. Comprar un dominio para la web y contratar un hosting
3. Instalar WordPress o el gestor de contenidos que vayas a usar
4. Instalar los plugins necesarios para la creación de tu tienda online (Divi, Woocommerce, etc.)
5. Decidir cómo vas a distribuir lo que ofreces, dependiendo de si es un producto digital/online o algo físico
6. Trabajar en el diseño de la web

Claro que también puedes hacerlo en modo fácil entrando a nuestro curso IlustraShop (ejemplo totalmente aleatorio y desinteresado 🙄).

Al haber organizado tu propósito en pasos más pequeños, irás sabiendo qué hacer en cada parte del proceso en lugar de tener que enfrentarte a todo de una vez. Incluso no está de más subdividir estos mini objetivos en otros más pequeños, por ejemplo, al trabajar en el diseño de la web definir las cosas que hay que hacer específicamente (dividir los productos por categorías, elegir un tipo de fuente, diseñar una cabecera y un pie de página, escribir una bio de presentación, determinar qué páginas va a tener la web, etc.)

Nuestro cerebro no está hecho para poder procesar mucha información de golpe, así que pongámoselo más fácil.

Espero que este método te ayude a pensar hacia dónde vas y qué quieres conseguir realmente, dejando a un lado esos objetivos abstractos que parecen tan inalcanzables que ni siquiera llegamos a intentar nada.

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2 Comentarios

  1. Florencia

    Gracias, por estos consejos, que intentare llevar a cabo. 🙂 Yo quiero ser ilustradora editorial, nose si necesitare una tienda :/

    Responder
    • Yamila

      Gracias Maria! Muy buen artículo, ayuda mucho a aclarar las ideas y ver el progreso de cada uno. Saludos!

      Responder

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