Cómo poner precio a tu trabajo como ilustrador

Escrito por Emilio Maillo

Friki del emprendimiento y el marketing digital, en fase de aprendizaje permanente. Cofundador de Marketing Ilustrado

15 Jul, 2022

¿Sabes lo que hace la mayoría de ilustradoras e ilustradores cuando alguien le pide presupuesto para un trabajo?

Lo primero, ponerse de los nervios.

Lo segundo, ponerse a buscar en Google a ver cuánto cobran otras personas, a buscar tablas de precios o preguntar a otros ilustradores cercanos cuánto cobrar por ese trabajo específico.

¿El problema?

Que muchos de ellos tampoco tienen idea de cómo poner sus precios y en muchos casos cobran demasiado poco, haciendo que, en comparación, parezca que estás atracando a tu cliente si decides cobrar lo suficiente como para poder vivir de la ilustración.

Por eso, el primer consejo que doy siempre a la hora de poner precios (ya sea para un servicio o para productos en tu tienda online de ilustración) es ignorar completamente lo que está haciendo el resto.

No solo porque te dará una imagen desvirtuada, sino porque el hecho de poner precio es totalmente subjetivo y depende de muchos factores. Por eso, no hay un precio que esté «bien» y uno que esté «mal».

Te quiero dejar claro desde ya que aquí no vas a encontrar una tabla de precios, ni una guía definitiva paso a paso.

Lo que te voy a dar son marcos mentales para que tú sepas cómo poner precios de acuerdo a tu situación, tus objetivos y tu estrategia, y sobre todo que te sientas cómoda/o haciéndolo.

Soy consciente de que esto no es tan atractivo como darte una tabla de precios cerrada del tipo «portada de libro a color: X€», porque la mayoría de las personas prefieren que les des el pez en lugar de la caña, pero creo que lo que te voy a contar a continuación es infinitamente más útil, y espero que cuando leas hasta el final este artículo tú también lo creas.

Vamos al grano con las tácticas.

El primer paso para definir tus precios como ilustrador/a: Tener claro tu precio mínimo

Lo primero que tienes que hacer antes de lanzarte a pensar en dar un precio, ya sea para un encargo, tus láminas o tus productos de merchandising, será tener claro cuál es el precio mínimo que podemos dar.

Tener esto claro te ayudará a transmitir tus precios con más seguridad y, en el caso de que un cliente te regateé (práctica común tristemente), a saber dónde está el límite del que no puedes bajar. Así evitarás que te pisoteen y acabes metiéndote en proyectos que te den más disgustos que alegrías.

Este paso es de lo más simple pero se te puede hacer cuesta arriba si no tienes un buen control de tu proyecto, por eso a muchas personas les da pereza y terminan poniendo precios que les hacen perder dinero y tiempo.

Para calcular tu precio mínimo, lo único que tienes que hacer es estimar cuánto te costará en total producir ese trabajo teniendo en cuenta todos los gastos, como:

  • Costes de los materiales utilizados y gastos de entrega o envío.
  • Parte proporcional de los costes fijos, como licencias de las herramientas que uses o las facturas/alquiler, si tienes un estudio o un espacio dedicado en casa.
  • Precio de tu tiempo, teniendo en cuenta las horas invertidas.
  • Impuestos.

Obviamente, no te recomiendo dar este precio a tus clientes (aspiramos a cobrar más del mínimo ¿no?), pero sí que es fundamental que lo tengas claro para que te sirva como guía de donde NO puedes bajar.

Vale, pero ¿cómo fijo el precio de mi tiempo?

Aquí cada persona lo fijará como quiera de acuerdo a su situación y experiencia. Por ejemplo, no es lo mismo una freelance que está empezando en la ilustración y tiene tiempo de sobra que alguien con muchos años de experiencia, que tiene bastante trabajo, es padre, y más trabajo supondría menos horas de estar con su familia.

Pero la mayoría de personas pasan por alto tres cosas a la hora de valorar su tiempo:

1. Tendemos a pensar que tardaremos menos tiempo del que en realidad tardamos en hacer un trabajo, sobre todo porque al final nos puede el perfeccionismo y gastamos horas en pequeños detalles.

Por eso, si es de tus primeros trabajos, te recomiendo que al hacer la estimación de horas le añadas como mínimo un 30% de lo que habías estimado inicialmente, y cuando empieces a trabajar controles el tiempo total que tardas con herramientas como Toggl Track, así te harás una idea más realista en trabajos futuros.

2. Que tu precio por hora sea al menos el salario mínimo en tu país. Si no, podrías estar trabajando de cualquier cosa y ganando más.

3. Las horas extra se pagan más caras. Esto va en la línea de lo que te comentaba más arriba, si tienes menos tiempo para ti, cada hora valdrá más.

Por eso, si tu cliente tiene mucha urgencia por la entrega y a ti esto te supondrá, por ejemplo, tener que trabajar en fin de semana, esas horas extra se pagarán más caras (entre un 20% y un 50% más).

Recuerda, la urgencia es un problema del cliente, no tuyo, y por eso la debe pagar él con su dinero y no tú con tu escaso tiempo.

¿Y si me interesa cobrar menos por mi tiempo?

Muchos ilustradores, sobre todo los que están comenzando, comentan que les interesa cobrar menos, quizá reduciendo el valor de su tiempo para conseguir los primeros clientes y, por lo tanto, cuando calculan su precio mínimo les parece que les sale una cifra «demasiado elevada».

Si esto es estrategia o pura inseguridad lo dejo para otro día.

Pero sea cual sea el caso, te recomiendo siempre tener claro tu precio mínimo para que te sirva a ti como brújula. Si luego te interesa cobrar menos del precio mínimo podrás hacerlo, de hecho te lo explico en el segundo método para poner precios que veremos a continuación.

Cómo poner precio a tu trabajo como ilustrador 1 ¿Sabes lo que hace la mayoría de ilustradoras e ilustradores cuando alguien le pide presupuesto para un trabajo?

3 Métodos para poner precio a tu trabajo como ilustrador/a

Ahora que ya tenemos claro el precio mínimo lo vamos a usar como guía para ponerle el precio definitivo a tu trabajo en cualquier situación:

Precio mínimo + Margen de beneficio

Este método es bastante simple y de hecho es con el que te recomiendo empezar. Consiste básicamente en calcular tu precio mínimo y aplicarle un margen extra de beneficio.

Por ejemplo, si has calculado que tu precio mínimo para un encargo es 850€ y quieres añadirle un 30% de margen de beneficio, el precio que le daríamos al cliente sería de 1.105€ (850 x 1,3).

Igual al leer esto se te está asomando por la oreja el síndrome del impostor y te está susurrando que, si en el precio mínimo ya has metido un precio por tus horas, no tiene sentido añadir además un margen de beneficio extra.

Esto es un error que cometen muchas personas que están empezando.

Y es que, aunque trabajes sola y ni siquiera estés dada de alta como autónoma, es muy recomendable desde el principio tratar tu proyecto de ilustración como si fuera una empresa. Es decir, separando tu dinero personal y el dinero de la empresa.

Te cuento más en este artículo:

📰 Trata tu proyecto de ilustración como una empresa 

Con esta visión, el precio hora sería el salario que te pagas a ti misma como empleada de tu «empresa» de ilustración, para poder vivir y pagar tus gastos personales (como pagar las facturas, o comer todos los días, ya sabes, esas manías raras de los ilustradores).

Pero para que tu proyecto de ilustración pueda crecer, es necesario que la «empresa» también tenga un margen de beneficio y no solo cubra los gastos. Solo así podrás reinvertir en hacer crecer tu proyecto, llegando a más personas y aumentando la calidad de tu trabajo con mejores herramientas.

Aplicar el método de «precio mínimo + margen» para fijar tus precios es una forma sencilla dar un presupuesto justificable y que te ayudará a cobrar un precio justo por tu trabajo que te permita cubrir gastos y reinvertir para hacer crecer tu proyecto.

Aunque si lo piensas bien, esta forma de poner precio tiene sus limitaciones. Por ejemplo, ¿crees que es justo que si ganas experiencia y eres capaz de hacer el trabajo mejor y más rápido, tengas que cobrar menos, simplemente por tardar menos? Seguramente no, ¿verdad?

Pues ahí entra la tercera forma de poner el precio:

Precio por resultado

He puesto «precio por resultado» porque «ponle el precio que te dé la gana» sonaba regular.

Para esta forma de poner precio tendremos en cuenta no solo lo que nos supone a nosotros ese trabajo, sino el resultado final de tu trabajo y lo que aporta a tus clientes.

Esto es muy común, por ejemplo, a la hora de vender láminas, que entre impresión y envío te pueden costar unos 2€ pero se pueden vender por más de 30€.

Pero este enfoque también lo puedes utilizar a la hora de crear presupuestos para tus servicios, cobrando un precio que a ti te parezca adecuado según lo que entregas, ignorando completamente lo que cobran otros ilustradores y teniendo en cuenta el precio mínimo únicamente para no cobrar por debajo de este límite.

Es común que, al principio, cueste encajar este enfoque, ya que tendemos a pensar que si ponemos los precios sin tener en cuenta lo que cobra el resto nos será imposible conseguir clientes. Pero no te preocupes, esto rara vez es así, sobre todo si haces un trabajo de calidad.

Eso sí, al poner precio a los servicios de esta manera sí que te recomiendo tener en cuenta lo que tu trabajo aportará al cliente.

Por ejemplo, para exactamente el mismo trabajo cobrarías más si el cliente es una empresa grande que utilizará tus ilustraciones para una campaña publicitaria masiva en televisión y cartelería que si el cliente es una freelance que acaba de empezar y tus ilustraciones las pondrá solamente en su nueva web.

Lo importante de este enfoque es entender que esto del precio es totalmente subjetivo, y que nada te impide poner el precio que creas adecuado por tu trabajo (siempre que alguien esté dispuesto a pagarlo, claro).

Y es que realmente no hay nada que te impida cobrar lo que te dé la gana por tu trabajo, y de hecho la mayoría de empresas y profesionales lo hacen. ¿Por qué un paquete de arroz de marca blanca te cuesta 1€ mientras que una marca premium lo vende a 150€/kg? ¿Crees que realmente vale 150 veces más cosechar el arroz premium? ¿O que es 150 veces más nutritivo que el de marca blanca?

Este enfoque supone un cambio de mentalidad importante, por eso mismo, si no te ves capaz de hacerlo al comienzo, puedes empezar siguiendo la táctica de precio mínimo + margen y poco a poco ir introduciendo este método de poner precios cuando te sientas más a gusto.

Precio estratégico

Esta es una táctica más avanzada pero funciona muy bien si sabes cómo utilizarla. Consiste en poner un precio sin pensar en el coste ni en el valor que aporta, simplemente con una estrategia en mente de cara al largo plazo.

Por ejemplo, trabajar gratis o a un precio muy reducido para tus primeros clientes a cambio de que te dejen una review o testimonio de tu trabajo y que te den permiso para compartirla para ayudarte así a obtener más clientes.

Se que esto de trabajar «gratis» es polémico porque hay mucha gente que se aprovecha, pero si eres tú quien decide con quién trabajar y con qué condiciones y lo adaptas a tu estrategia, puede funcionar muy bien para hacer despegar tu proyecto.

Otra opción de precio estratégico sería justo la contraria. Tener un producto o servicio de precio muy elevado para que, aunque nadie esté dispuesto a pagar tanto, se asocie tu trabajo con alto valor y alta calidad y, en comparación, el resto de tus productos y servicios parezcan más económicos y atractivos.

Como ves, con el precio estratégico nos saltamos un poco todas las normas, porque habrá situaciones en las que nos pueda interesar cobrar por debajo del precio mínimo y otras en las que pondremos un precio muy elevado sabiendo que es muy posible que nadie esté dispuesto a pagar tanto.

Cómo poner precio a tu trabajo como ilustrador 2 ¿Sabes lo que hace la mayoría de ilustradoras e ilustradores cuando alguien le pide presupuesto para un trabajo?

Conclusiones

Como hemos visto, poner precio a tu trabajo depende de muchos factores, por lo que no te recomiendo fijarte en lo que hacen otras personas o guiarte únicamente por tablas de precios.

Mi consejo es que, hagas lo que hagas, tengas controlados tus costes y calcules siempre cuál es el precio mínimo que podrías cobrar por un trabajo para saber en qué punto estarías perdiendo dinero y no dejarte apretar por clientes que solo saben regatear.

Siempre que puedas te recomiendo cobrar por valor, pero entiendo que para llegar a hacerlo hay muchos miedos internos que superar (me van a decir que dónde voy yo con esos precios, nadie va a querer trabajar conmigo).

Por eso, si te es más fácil, te recomiendo usar la táctica de «precio mínimo + margen» y poco a poco ir sacando productos con el precio basado en el valor e ir subiendo el precio progresivamente para ir perdiéndole el miedo a esta táctica.

Por último, el precio estratégico solo te lo recomiendo o bien si estás empezando desde cero, para captar tus primeros clientes, o bien si tienes un proyecto ya funcionando y estás buscando alternativas para hacerlo crecer.

Un ejemplo real

Hace poco lanzamos nuestra formación más completa, el Club ATENEA, una membresía en la que tratamos de reunir todo el conocimiento para vivir de la ilustración, y no sabíamos qué precio ponerle.

Cuando contamos todo lo que incluye esta membresía y preguntamos a nuestra comunidad cuál creían que sería un precio justo, nos decían que alrededor de 40-50€ al mes.

Sin embargo, nosotros decidimos seguir la táctica del precio estratégico y poner un precio más bajo (mucho más bajo en realidad) para que más gente conociera de primera mano la calidad de nuestras formaciones de pago y vieran cómo pueden ayudarles a hacer crecer su proyecto de ilustración.

Gracias a eso, varios centenares de ilustradoras/es han entrado al Club ATENEA y están empezando a ver resultados, por un precio ridículamente bajo.

Esto hace que muchas de estas personas lo recomiendan a sus amistades, decidan entrar a otras de nuestras formaciones o contraten nuestros servicios de más alto valor. Todo eso nos ayuda a seguir creciendo mientras ofrecemos formación accesible a cualquier persona que quiera aprender cómo vivir cómodamente de la ilustración y el dibujo.

Si quieres ver de qué va esta formación y cuánto cuesta, pulsa en el botón de abajo para ver toda la información:

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1 Comentario

  1. Mon

    Muy interesante!
    Me ha servido y he tomado nota de ideas y estratégias en las que no había reparado.

    Responder

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